ALBARIZA
JEREZ DE LA FRONTERA · GRUPO DE PAGOS

Balbaína

En esta página
HISTORIA COMÚN · GRUPO BALBAÍNA

GRUPO DE BALBAÍNA ALTA

Historia

En el Marco de Jerez, la distribución de los topónimos revela una pauta antigua. En la franja litoral, donde en época romana se asentaban los grandes propietarios y se articulaba la salida de vino, aceite o garum hacia el Imperio, los nombres suelen quedar ligados a personas, familias o dominios. La costa era el lugar caro, estratégico, visible desde las rutas marítimas y controlado por quienes gobernaban el comercio. El interior, en cambio, adquirió su fisonomía agraria más tarde. Fueron los siglos andalusíes y cristianos los que roturaron cerros, abrieron heredamientos y nombraron los pagos según la naturaleza del terreno. De ahí que Macharnudo, Carrascal o Corchuelo describan un relieve, una vegetación o un tipo de suelo, mientras que al acercarse al Atlántico aparecen nombres que conservan la huella humana de quienes ordenaron ese espacio antes que la agricultura.

En ese marco se comprende el origen de Barbayna. La investigación más sólida la vincula con Balbus, nombre gaditano de Balbo el Menor, miembro de una familia que ejerció un control decisivo sobre el comercio de Gades. Como suele ocurrir cuando se trabaja sobre estratos antiguos, se trata de una hipótesis, pero la propuesta por Juan José López Amador y Enrique Pérez Fernández en El Puerto gaditano de Balbo es hoy la que mejor explica la presencia del topónimo.1

Según estos autores, Balbaína era atravesada en época romana por la Vía Augusta en su tramo Portus Gaditanus, Hasta Regia, un corredor que en época andalusí recibía el nombre de Al Rasif, El Arrecife, y que en la Edad Moderna mantendría una denominación similar a la recogida en las fuentes como vide infra. La ruta, utilizada durante siglos para el tránsito de mercancías y viajeros, dejó un rastro visible en la forma de ocupar el territorio y en la persistencia de ciertos nombres asociados al legado portuario de la bahía.

Es aquí donde encaja una curiosidad filológica que aparece repetida en documentos de distintas épocas: la alternancia entre Barbayna y Balbaína. Ese intercambio entre la “l” y la “r”, característico del castellano meridional, refleja cómo el nombre se transmitió en la oralidad y cómo la escritura trató de fijar, con mayor o menor acierto, lo que se decía en la zona. No se trata de dos pagos distintos, sino de un mismo lugar cuya grafía osciló durante siglos sin romper la continuidad histórica del topónimo.

Los mismos autores apuntan, con la cautela necesaria, la posible relación de Columela con esta zona. El agrónomo gaditano pasó parte de su juventud en la hacienda de su tío Marco Columela y más tarde elaboró en De Re Rustica el tratado que guiaría la viticultura europea durante más de mil quinientos años. Si su estancia en Balbaína fue efectiva, incluso aunque fuese circunstancial, este paisaje habría formado parte del entorno que acompañó la formación de uno de los nombres mayores de la agronomía clásica.

En 1269 aparece un documento en el que Alfonso X agradece a las órdenes de Santiago y Alcántara los servicios prestados mediante la donación de tierras en Barbayna. Durante los siglos siguientes estas parcelas permanecieron en manos de pequeños propietarios hasta que, a comienzos del XVI, pasaron a manos de grandes hacendados como Pedro Camacho, llamado El Rico, cuyas más de cinco mil aranzadas se extendían por Montana, Barbaina y Grañina. En ellas convivían viñas, montes, prados y tierras de labor, configurando un paisaje rural de notable densidad económica.2

En el siglo XIX las fuentes mencionan a los frailes de la Merced, del Carmen y de Santo Domingo como antiguos propietarios, destacando estos últimos por su actividad vinatera. En aquel tiempo Balbaína comprendía más de 1500 aranzadas de albarizas y bujeos repartidas entre 58 propietarios. Las castas cultivadas, palomino, perruno, cañocazo, albillo, pedro ximénez y mantúo, daban mostos apreciados en la zona. Entre sus viñas más reputadas figuraban Campanilla, El Arcón, Las Cañas y el Sargento Mayor.3

TERRITORIO

BALBAÍNA. LECTURA DEL SUELO Y EL PAISAJE.

Situación física

Balbaína Alta ha sido considerada tradicionalmente como uno de los pagos más finos del Marco. Sus vinos, aptos para crianzas largas bajo velo, suelen mostrar una nariz especiada y una boca vertical y ligera, más sostenida en la finura que en la sapidez. Es un carácter que remite a los pagos atlánticos, donde la luz y el viento trazan un patrón distinto al de los grandes cerros interiores.

Sin embargo, Balbaína no es un territorio uniforme. Algunas lomas orientadas hacia el océano reciben mayor insolación y, asentadas sobre suelos pobres en materia orgánica, producen vinos de notable concentración. La zona mantiene además una identidad cultural muy marcada por la tradición manzanillera y por la proximidad al mar, factores que han condicionado el modo de entender el pago a lo largo de generaciones.

La fama de Balbaína, igual que ocurrió con Añina, Macharnudo y Carrascal, terminó irradiando hacia los pagos colindantes. Con el paso del tiempo varias viñas vecinas comenzaron a presentarse bajo su nombre, primero de manera esporádica y después con naturalidad, hasta que la denominación del pago original se fue ampliando por inercia de prestigio. Así, territorios que en su origen fueron independientes pasaron con los años a reconocerse colectivamente como el grupo Balbaína, donde se incluyen hoy nombres como Los Cuadrados, Carrahola o Las Tablas, herederos de ese proceso de expansión toponímica que acompañó la proyección histórica del pago.

Balbaína, en este sentido, es menos un perímetro que una sedimentación de memoria. Su nombre ha cambiado de alcance, pero no de fondo: sigue evocando una forma de mirar la costa desde la viña y un modo de entender el carácter atlántico en el vino.

Grupo Balbaína

Mapa y viñas

Cargando mapa de Balbaína…
HISTORIA INTERIOR

LOS PAGOS DEL GRUPOPagos

PAGO · 01

PAGO DE LOS CUADRADOS

Los Cuadrados

Extensión del pago
349,51 ha

Viñas

La frontera que separa Jerez de El Puerto de Santa María parte el cerro en dos mitades sin atender a la lógica del terreno. No es una línea nacida de la geografía ni de la agricultura, sino una delimitación administrativa trazada sobre un relieve continuo. Así, la mitad norte del cerro del Cuadrado pertenece a Los Cuadrados y la mitad sur queda integrada en el pago de Grañina, en término portuense. Ambas comparten naturaleza edáfica, aunque la vertiente jerezana, orientada al norte, conserva mayor frescura a lo largo del ciclo vegetativo.

Los Cuadrados se sitúa a unos 14,5 kilómetros del océano y alcanza en su punto más alto la cota de 105 metros, lo que lo convierte en uno de los enclaves más elevados del Jerez Superior clásico. Desde esa altura el pago conserva una lectura clara de las relaciones entre pendiente, insolación y suelo, rasgos que han definido históricamente su comportamiento vitícola.

La diferencia entre las dos vertientes queda reflejada con nitidez en el plano de NDVI, donde los valores vegetativos de la cara norte prácticamente duplican a los de la sur. La explicación es conocida: la solana recibe mayor incidencia solar, lo que incrementa la evapotranspiración y el estrés hídrico; la umbría, en cambio, retiene más humedad y acumula una fracción superior de materia orgánica en sus perfiles. El contraste se percibe de manera directa al ascender por el camino de entrada al Cuadrado, donde el bajo, de vegetación más densa, va dando paso a las cepas menos vigorosas, siguiendo la toposecuencia clásica de un cerro de albariza.

Los vinos procedentes del Cuadrado han gozado siempre de un amplio reconocimiento. Ya en el siglo XIX se describía la zona como un pago de unas 95 hectáreas de albarizas y bujeos, con predominio del palomino y vinos de buena calidad. Entre sus fincas más señaladas figuraba La Soledad, hoy propiedad de Sánchez Ayala, en Sanlúcar de Barrameda. También destacan Las Peonías, El Cuco y, especialmente, El Cuadrado de Hidalgo La Gitana, una de las viñas más representativas del Marco. Desde la construcción del apeadero de Las Tablas, el pago ha estado ligado de manera natural a la producción de grandes manzanillas y conserva aún un notable conjunto de viñas viejas que testimonian la importancia histórica del lugar.5

Localizar Los Cuadrados en el mapa ↑

El pago de Balbaína Alta corresponde en sí mismo a la zona histórica que delimitó el pago de Balbaína alta antes de anexionarse Los Cuadrados y Carrahola, en el término de Jerez de la Frontera. En un principio también incluía la zona de Las Tablas, aunque el trazado de la carretera de Sanlúcar la partió en dos, haciendo poco útil seguir considerándolo el mismo pago.

Se extiende esencialmente sobre el Cerro de Balbaína, constituido por uno de los suelos más heterogéneos del Jerez superior, con albarizas barrosas, lustrillos, albarizas de tosca cerrada y de barajuelas. Una constitución y riqueza cromática propia de los pagos más costeros. Tiene una pendiente media del 4 % y distancia al océano de unos 9 kilómetros, lo que lo hace bastante fresco. La cota más alta se encuentra en las inmediaciones de la viña La Esperanza a 101 m, haciéndola una de las más elevadas del Jerez superior clásico.

Es sin duda el pago más famoso del grupo de Balbaína Alta. Sus fincas más conocidas son La Campanilla que proveía los mostos de la bodega de almacenista de Junqueras, San Agustín que hacía lo propio con el almacenista Juan Vega, El Calderín, La Esperanza, La Rabia y La Carpintera, que proveían a Vinícola Soto, El Caballo de Bobadilla y Osborne, Santa Cecilia históricamente de Agustín Blazquez, son algunas de las fincas que han tejido este entramado de vinos históricos haciendo a este pago uno de los más afamados.

Localizar Balbaína Alta en el mapa ↑
PAGO · 03

PAGO DE CARRAHOLA

Carrahola

Extensión del pago
1274,65 ha

El pago de Carrahola se sitúa al sur de la carretera de Sanlúcar y al este de la carretera de Rota, lindando con la vecina localidad del Puerto de Santa María, a unos 10 kilómetros del océano. Se trata de la parte más baja del pago de Balbaína Alta, alternando albarizas, lustrillos y barros. Era un pago reconocido en el siglo XIX por dar buenos mostos que procedían principalmente de palomino, con diferentes porciones de pedro ximénez, albillo y cañocazo. En aquel momento era reconocida la Viña La Capitana. Su cota máxima se encuentra a 68 metros, en las inmediaciones de la viña La Blanquita, una de las pocas que aún persisten su actividad, con su propietario y muy conocido Curro, que provee con sus mostos a pequeñas bodegas del marco. También siguen plantadas una parte de Santa Lucía, Cuatro Vientos, Canibro y El 25.4

Localizar Carrahola en el mapa ↑
PAGO · 04

PAGO DE LAS TABLAS

Las Tablas

Extensión del pago
182,02 ha

El pago de Las Tablas es el único de los cuatro que se sitúa al norte de la carretera de Jerez – Sanlúcar, quedando parcialmente rodeado por el pago de Añina. Su ubicación ha sido discutida durante el último siglo debido a que el plano de Cepero de 1904 describía erróneamente la zona como Marihernández. Las Tablas, forma parte del núcleo poblacional de Las Tablas, Polila y Añina. Fue desarrollado por Primo de Rivera en 1925 para permitir a los jornaleros de Trebujena y Sanlúcar un alojamiento cercano a los viñedos donde trabajaban. Llegó a contar incluso con un apeadero para ferrocarril de Jerez – Las Tablas - Sanlúcar – Bonanza, hoy desaparecido.7

En el Siglo XIX se describe de forma separada el pago de Candelero, con unas 37 hectáreas de palomino con suelos de bujeos y la zona de las Tablas con unas 18 hectáreas similares.

A pesar de encontrase al otro lado de la carretera de Sanlúcar, Las Tablas pertenece al conjunto orográfico del Cerro de Balbaína, más que al de Marihernández o San Julián, contando con viñas tan conocidas como las Cañas o la Cruz del Husillo.

Localizar Las Tablas en el mapa ↑